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La ansiedad social y los countries



Médicos del Centro de Estudios Especialistas en Trastornos de Ansiedad revelaron que vivir en countries puede producir ansiedad social y explicaron que en los últimos años estas consultas por estas patologías aumentaron considerablemente.



La ansiedad social es el trastorno psicológico que se centra en el miedo mayor o menor frente a situaciones como encuentros inesperados con conocidos, reuniones sociales que obligan a relacionarse o el mantenimiento fijo de la mirada con alguien.


Quienes padezcan estas situaciones se sentirán inseguros, acechados, incómodos con sensaciones intensas y desagradables.


Así la tranquilidad que se busca en los countries tiene un doble filo aunque las empresas que ofrecen este tipo de viviendas afirman que a la hora de elegir hay otros factores que influyen como son los mejores servicios, los costos fijos, la ubicación geográfica y los espacios verdes y amplios.


Para que los hijos puedan ser felices



Cuando les pregunto a los padres de familia qué es lo que más quieren para sus hijos, la respuesta casi unánime que recibo suele ser es "que sean felices".

 

Lo grave es que, aunque no les faltan buenas intenciones para lograrlo, lo que sí hace falta es claridad sobre lo que se requiere para tal propósito.


Por fortuna, hoy los expertos en la conducta coinciden con los grandes sabios: la felicidad es proporcional a la bondad.


Hace más de 2.500 años, Buda lo aseveró cuando dijo que "si una persona es bondadosa la gente lo querrá más, lucirá un rostro radiante y su mente estará completamente serena".


Y esto mismo fue corroborado hace un par de años por un grupo de científicos de la conducta, que lideran la nueva escuela de psicología conocida como psicología positiva, para quienes lo que hace que las personas se sientan más satisfechas y a gusto con su vida es tener un compromiso efectivo de servir y aportar al bienestar de los demás.

Es decir, sean bondadosos y ya, como diría la educadora Angela Marulanda.


Cultivar la bondad es como una fórmula mágica para alegrar el espíritu, un principio universal que nos muestra la forma más sencilla de alcanzar la felicidad.


Es difícil pensar en vivir términos de dar y darnos cuando nos han enseñado que de lo que se trata la vida es de ganar y que lo que tenemos que hacer es obtener lo más posible, por eso la función como padres no es solo prepararlos para que 'se ganen la vida', sino ante todo formarlos para que 'se ganen el Cielo'.




La importancia psicológica de los grupos

La característica social más marcada de este milenio -junto al desempleo- es el profundo sentimiento de soledad de las personas.

Sucede, que la eliminación de la intermediación humana (cajeros automáticos, correo electrónico, Internet, etc) en muchas actividades, va creando una sociedad de solitarios relativamente satisfechos, que hasta pueden ver por televisión una guerra -Irak.EEUU.- en el momento en que se producen los hechos.

Veamos entonces, nuestra relación con los grupos; nacemos en medio de dos personas, nuestros padres, en lo que se llama grupo primigenio o primario.

Aquí aparece la primera discusión; algunos dicen que grupo son tres integrantes y otros dicen que lo es a partir de dos, el argumento es que entre dos es factible tener criterios similares, siendo seguro, que entre tres; las opiniones sean discordantes o diferentes...

Decimos entonces, que la principal condición de los grupos es la variedad de opiniones, conductas, valores, religiones, etc. de cada uno de sus integrantes.

Son notables los fenómenos que en el individuo provoca el cruce de sus particularidades, con las del grupo, genera cambios tan importantes y tan intensos para él, como para el grupo; que también siente emociones, rechazo o aceptación, interés, curiosidad, deseo de hacer pagar “derecho de piso” , etc.

Por otra parte, durante toda nuestra vida aprendemos que los grupos son inevitables, no podemos elegirlos (ej. nuestros compañeros de trabajo) y que son generalmente de desconocidos.
Un grupo que sí decimos conocer es nuestra familia, pero tal vez no percibamos que es un grupo que no elegimos y por lo tanto, es con ese otro grupo, el de nuestros amigos- a los que sí hemos elegido- con quienes tenemos una afinidad distinta.

La gente suele decir: “para mí fulano es más que un hermano....”, deberíamos decir: “no es más, es otra cosa”..., fue elegido por sus particularidades, como nosotros fuimos elegidos por ellos.

En los adultos y gerontes, es esperable entonces, que no privilegien grupos siempre complacientes o de igual o único pensamiento, a pesar de lo tranquilizadoras que puedan ser esas relaciones porque siempre les dicen que sí a todo. Deberían acercarse a otras personas, entonces, con criterio maduro, ya que sólo nuestros amigos o los parientes que más nos aprecian, son los que se animan a hablarnos de nuestros errores, del “carácter”, etc., sin temor a molestarnos, para que, viendo lo que tratamos de no ver, intentemos modificarlo, si fuese ese nuestro deseo.

En otras notas referiremos cómo la Psicología, los grupos de reflexión y los grupos terapéuticos más precisamente, permiten trabajar en sintonía con estos objetivos.

licjorgemercado@gmail.com